Elegir un labial no debería ser cosa de suerte. Entre acabados mate, glossy o satinados, y una escala enorme de tonos, es fácil quedarse con el color equivocado — uno que se ve distinto en el envase que en tus labios, o que no combina con tu piel como esperabas.
La buena noticia es que no hace falta probar veinte labiales para encontrar el correcto. Con unos criterios simples —tu subtono de piel, el acabado que buscas y para qué ocasión lo vas a usar— puedes acertar la mayoría de las veces desde la primera compra.